Pages

martes

Velada De San Juan Y San Pedro

Los moriscos nos dejaron, además de una excepcional fuente de cultura y saber, ciertas costumbres y fiestas que en algunos lugares todavía se vienen celebrando, como la Fiesta de San Juan, con un tinte soñador y oriental, mezcla de las costumbres árabes y cristianas.

Aunque en cada lugar se celebran a su manera, pues varía la idiosincrasia de cada sitio, en Andalucía palpitaron durante mucho tiempo unas fiestas a modo de veladas, en las que en lugar de bailar en corro alrededor de una hoguera, se hacía sobre un tapiz de fresca yerba, al son de panderos, guitarras, y sensuales zambras.
La noche y la mañanita de San Juan, aun habiendo pasado a ser fiesta católica, estaban todavía llenas de un cierto paganismo y embrujo morisco, ya fuera por la coincidencia con el solsticio de verano, o por las viejas raíces que aún se retenían. En Andalucía, las fiestas de San Juan eran puro y galanteo entre jóvenes enamorados.
("La Alameda de Hércules" Diego Velázquez - 1647)
En Sevilla, fueron muy populares las veladas de San Juan y San Pedro, y en el siglo XVIII, la histórica Alameda de Hércules, rica en el agua que manaba de sus numerosas fuentes, y llamada en otro tiempo la Laguna, se veía en las noches y los días de aquellos dos Santos, convertida en el más concurrido y animado de los lugares de la ciudad.
("El Mentidero"-Casto Plasencia - xilografía 1890)

Era tradición que a sus fuentes bajaran las muchachas del barrio a la media noche a coger el agua milagrosa de que de las fuentes manaba, pues se tenía la certeza que si se tomaba de esa agua se encontraba el amor.

Y allí, bajo sus calles de frondosos árboles, se veían aquí y allá escenas de galanteo en las que en más de una ocasión se solía burlar al padre o al marido celoso, con la picardía y travesura que se da en esta tierra.
("Gitanerías" - Sanchez Solá - 1890)
Luego, las niñas casaderas se sentaban en los balcones engalanados de flores y casi por señas se citaban con sus galanes junto al brocal de la fuente de la que previamente habían cogido el agua.
("El Balcón" Eugene Von Blaas - 1911)
Esta costumbre de acudir las jóvenes sevillanas a la Alameda durante la noche de la velada, hizo de aquél sitio un lugar de paseo asequible a todo galanteador...
("La Alameda"- Eugenio Lucas Velázquez - 1811)
.. a los que incluso les era permitido pasear del brazo con ellas hasta los monolitos que mandó elevar el Conde de Barajas, charlar a la sombra de un árbol esquivando las miradas de curiosos..
("En La Velada" Dibujo de F. Mota para a Ilustración Española)
.. o acercarse a la celosía de cualquier barbero para deleitarse oyendo el pespunteo de una guitarra, pues los toques por guitarra se hacía libremente bien en la taberna, la tasca, la barbería o en el lugar que bien se dispusiese, y ensarzarse en cualquier tipo de baile.
("Noche de Verbena" Cecilio Pla - 1906)
En la época de Carlos IV las veladas se trocaron en verdaderos jolgorios, que comenzaban a primeras horas de la tarde y solían terminar al toque de las oraciones del atardecer.
("La Primera Verbena" Federico Avrial-1910)
("Buñolería" - M. Cabral Bejarano)
("En una terraza al aire libre" Galiano, Mota y Jorreto.1899)

Se instalaban al aire libre botillerías, tiendas de buñuelos, puestos de mazapanes y alfajores, y un sin fin de otras atrayentes golosinas.

En torno a ellas se reunían haciendo ruedo las majas, los toreros, y todo aquél que le apeteciera agregarse al corro tertuliano.

Por la Alameda dieciochesca paseaba el tanto currutaco presumido con chupa o casaquín y lentes tras las que mirar a las damiselas que lucían sus medias caladas y sus trajes de medio paso, como el pilluelo que intentaba afanar sigilosamente esto o aquello de cualquier paseante o tenderete, que pilluelos y maleantes han existido siempre.
En muchos portales, los vecinos formaban un altarillo lleno de pequeñas candelas y adornado con guirnaldas y flores, y rezaban pausadamente el rosario guiados por una beata, que en esos días se prestaban voluntariamente a ello tal vez por aquello de tornar definitivamente la fiesta en cristiana y eran innumerables los enjambres de chiquillos jugaban al toro o encendían pajuelas y triquitraques, que culebreaban por los corros próximos, o hacían estornudar a los escasos hombres serios que no usaban la indispensable cornerina para el polvo del tabaco.

("Atracciones en la Verbena - M-Spí)

Igualmente durante la velada se iluminaban los balcones y ventanas, se formaban bóvedas de álamo y manzanilla y se figuraban arcos de triunfo, bajo los cuales paseaban los novios asidos del brazo.
Se hacían pujas y rifas en las que se solían subastar desde la cadena de oro del contrabandista hasta el abrazo de la moza más bella del barrio.
Ya en el siglo XIX, los días de verbena acudían a la Alameda gente de todas las clases sociales para pasar buena parte de la velada, solemnizando, ya la festividad del Bautista o ya la del Príncipe de los Apóstoles, haciendo del lugar pura animación y alegría.
("Festejo Popular" - E.Segura-1904)
Se alzaban en el paseo los característicos puestos de agua con sus enormes jarras de carro y llaves de metal, sus vasos limpios como una patena, sus azucarillos (a los que decían panales) blancos como la leche, su batería de botellas llenas de agraz (zumo de uva no madura) unas, y de horchata otras, y su aguador, servicial y solícito como él solo, con las mangas de la camisa remangadas hasta el codo, al aire los brazos, y pregonando su mercancía:

-¡ Agua fresca de la Alameda!.


El aire se enrarecía por el humo que salía de los anafes de las buñoleras, afanadas en aventar la candela, echar la masa en el perol y sacar los buñuelos con los ganchos.
Los chiquillos apremiaban a sus padres a que los subieran en los caballitos y las calesitas del Tío-Vivo, y luego pedían entrar en la barraca, en la que tanto los niños como la gente sencilla se pasaban las horas muertas y con la boca abierta asistiendo a la representación de los Cristobitas o Polichinelas.
("El Tio Vivo" Juan Francies - 1898)

("Atracción de Muñecos de Feria" - M. Spí)Eran días en los que los asistentes disfrutaban con los contertulios mientras aclaraban sus gargantas con un buen trago de vino de la tierra, y el rasgueo de una guitarra, tras el que se arrancaba sin pudor el cantaor, bien por tientos o por soleares, y que a veces terminaban peleando por ver quién convidaba a la siguiente ronda.

Con el tiempo las fuentes de la Alameda se fueron secando, cortando así él principal motivo de esta celebración, que aún a pesar de ello, continuó en años posteriores, hasta que débilmente fue decayendo, perdiéndose así unas de las más bellas costumbres y tradiciones de la Sevilla de antaño.

Fuente de Datos:
* Benito Más y Prat - La Ilustración Española - 1879
* Estampas Sevillanas del Ochocientos - Centro Municipal de Documentación Histórica

8 comentarios:

  1. !Que buenos dibujos y cuadros pones! Aquí me siento identificada pero no con las veladas de Sevilla, sino con las Hogueres de San Joan de Alicante, de donde es parte de mi familia y viven allí aun y me encanta disfrutar de esa fiesta... aparte prendiendo fuego a los "ninot" a las 12 de la noche del dia de San Juan, nacía yo aquí en Sevilla !Cuantas veces me lo habrá contado mi madre...!

    ResponderEliminar
  2. Pues felicidades por tu cumple ángela, y que cumplas muchos más.
    Ya ves que la fiesta aquí se vivía de forma distinta.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Junto con el fuego y las plantas, el agua es protagonista en estas celebraciones.
    En San Juan el agua de fuentes y manantiales, como el agua del bautismo, dice la tradición que cura si bebe al amanecer, además obtener amor, belleza y juventud (¡casi nada!).
    No es de extrañar que en Sevilla con esos lugares que citas (estupendos cuadros), todo el mundo buscara en verbenas, fuentes o alamedas, remedo para esos "males", además de poder encontrarse para otros fines ... siempre necesarios y acentuados con el buen tiempo.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  4. DELICIOSA ENTRADA CON TODO LO NECESARIO PARA TENER COMO REFERENTE,MAGNIFICAS IMAGENES QUE REQUIEREN UN BUEN TIEMPO OBTENER,TE FELICITO,EL TIEMPO PASA LENTAMENTE EN ESTE BLOG,UNA MIRADA QUE SE PIERDE EN EL AYER,NO QUIERO SALIR,TE ABRAZO FUERTE......

    ResponderEliminar
  5. Gracias por tu Felicitación y tus ánimos para que siga pintando, me alegro te gustaran mis cuadros.Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Fonsado,efectivamente el agua es imprescindible en esta conmemoración, así como en la mayoría de otros lugares, el fuego.
    Desgraciadamente las fuentes de la Alameda de Hércules hace mucho que se secaron, y con ello la costumbre de la celebración en dicha Alameda.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. América, en verdad que es laborioso buscar las imágenes. Es lo que más trabajo me da de este blog, por eso no lo actualizo tanto como quisiera, porque también a mí me gusta perderme en las historias pasadas.

    Besos

    ResponderEliminar
  8. Angela, las gracias tengo que dártelas yo a tí por hacernos partícipes de ese maravilloso don que tienes.

    Un abrazo

    ResponderEliminar

han probado este sabor